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Cuarenta y dos suites con piscina en una reserva del desierto, órices en el abrevadero y nada de multitudes
Al Maha abrió en 1999, cuando un resort de lujo en el desierto de Dubái era todavía una idea nueva, y en 2002 el terreno que lo rodea fue declarado Dubai Desert Conservation Reserve. Ese orden de los acontecimientos sigue marcando el lugar. Las 42 suites se levantan como tiendas beduinas de lona y madera, cada una con piscina privada en su tarima, y la reserva es tan extensa que lo único que suele moverse en el horizonte es un órice o una gacela que cruza con calma la duna detrás de tu piscina.
El ritmo del día lo marcan los guías de campo, no el conserje. Cada noche incluye dos actividades por persona, y las que merecen el madrugón son la exhibición de cetrería al amanecer y la salida para ver fauna al atardecer, cuando la arena pasa del blanco al cobre. También hay paseos en camello, tiro con arco, rutas a caballo y caminatas guiadas, aunque en cuanto aprieta el calor la mayoría de los huéspedes se refugia en su tarima. Al Diwaan sirve la cena con vistas al abrevadero; los habituales piden mesa en la terraza o hacen que les lleven la cena a una duna.
No es un resort para niños pequeños, ni un sitio al que se venga por Dubái en sí, aunque la ciudad esté a una hora. Es para quien busca silencio, fauna y una piscina solo para sí.
Cada una de las 42 suites tiene su propia piscina climatizada sobre una tarima de madera frente a las dunas.
El resort está dentro de una reserva de 225 kilómetros cuadrados; tras cruzar una puerta vigilada, quedan aún diez minutos de trayecto por la arena.
El Timeless Spa, en el jardín, cuenta con sauna, baño de vapor, jacuzzi y pozas de agua caliente y fría.
Todas las suites miran a las dunas abiertas, y desde Al Diwaan ves llegar gacelas y órices al abrevadero.
El resort es anterior a la reserva natural que lo rodea, da refugio al órice árabe y calienta el agua con energía solar.
Las suites beduinas de los extremos del arco miran a la arena abierta sin ninguna tarima vecina a la vista. Las cercanas al edificio principal ven el abrevadero, pero también el sendero.
Las caminatas guiadas por el desierto y las rutas a caballo solo resultan agradables en los meses frescos. En pleno verano la reserva está más vacía que nunca, pero el día es de la piscina.
Las dos actividades incluidas por noche tienen plazas limitadas y la cetrería al amanecer es la primera en llenarse. No se admiten niños pequeños; consulta la edad mínima vigente antes de reservar.
El aeropuerto internacional de Dubái está a unos 65 km, aproximadamente una hora por carretera, y el hotel puede organizar el traslado. En la puerta de la reserva, los vehículos del propio resort se encargan de los últimos diez minutos por la arena.
Parejas y familias con adolescentes que quieren el silencio del desierto y piscina privada a una hora del aeropuerto.
Ventajas verificadas el 2026-09-26 con la información del propio hotel. Las normas cambian; confírmalas antes de reservar. hotelris no gana nada con las reservas. Los enlaces llevan directamente al hotel.
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