9,1
Das Kranzbach
Una casa de campo inglesa al pie del Wetterstein, pensada para quien busca silencio

Un país de casas pequeñas que nunca aprendieron a alzar la voz
La hotelería alemana es más discreta y variada de lo que sugiere su fama. Los grandes hoteles de la costa báltica en Heiligendamm y Binz, la arquitectura balnearia de Baden-Baden, las granjas de madera del Allgäu y los castillos reconvertidos a orillas del Rin y en Sajonia quedan a pocas horas en tren unos de otros. Las ciudades suman una sólida capa de hoteles de diseño, sobre todo Berlín, Hamburgo y Múnich, mientras que la Selva Negra y los Alpes bávaros mantienen la vieja tradición de casas familiares con spa, bodega y senderos propios por el bosque.
Los perros suelen ser bienvenidos, el traslado desde la estación más cercana se organiza casi siempre a petición y la tranquilidad es fácil de encontrar fuera del calendario de ferias. El final de la primavera y el principio del otoño son el mejor momento para lagos y viñedos; diciembre es de las ciudades. Los habituales reservan primero las casas pequeñas y dejan los nombres conocidos como plan B.
9,1
Una casa de campo inglesa al pie del Wetterstein, pensada para quien busca silencio
8,9
Una antigua cárcel de mujeres en Charlottenburg, con todas las habitaciones mirando a un patio o un jardín
8,8
Un links entre dunas, una estrella Michelin y casas blancas de cedro en el extremo de Sylt
Hoteles nuevos, ventajas verificadas y la habitación que debes pedir. Sin rastreo, y puedes darte de baja cuando quieras.